La disfunción sexual femenina afecta aproximadamente a entre un 30 y un 40% de las mujeres y, aun así, sigue siendo un tema bastante invisibilizado.
Muchas mujeres viven cambios en su deseo sexual, molestias o dificultades durante la menopausia pensando que “es normal” o que simplemente tienen que resignarse a ello. Y muchas veces ni siquiera se habla en consulta, ya sea por vergüenza, falta de información o porque históricamente la sexualidad femenina ha quedado en un segundo plano dentro de la salud.
Por eso es tan importante visibilizarlo y hablar de ello con naturalidad.
Porque la sexualidad también forma parte del bienestar y de la calidad de vida.
Cuando pensamos en la menopausia solemos hablar de sofocos, cambios hormonales o alteraciones del ciclo, pero hay un tema que muchas veces sigue quedando en segundo plano: la libido y la forma en la que una mujer vive su sexualidad.
Durante la menopausia disminuyen los estrógenos y la testosterona, dos hormonas importantes en la sexualidad femenina. La bajada de estrógenos puede provocar sequedad vaginal y molestias o dolor en las relaciones, mientras que el descenso de testosterona también puede afectar directamente al deseo sexual.
Pero las hormonas no son lo único que influye.
El estrés mantenido y el aumento de cortisol —la hormona del estrés— también pueden afectar a la libido. Cuando el cuerpo está constantemente en “modo supervivencia”, prioriza otras funciones y el deseo sexual pasa a un segundo plano.
Además, el insomnio y el descanso deficiente, tan frecuentes durante esta etapa, alteran el equilibrio hormonal y hacen que muchas mujeres se sientan agotadas física y mentalmente.
- Sofocos
- Dolor articular
- Incomodidad corporal
- Cambios físicos o de peso
- O una autoestima más baja en algunas mujeres
Todo ello puede influir en cómo una mujer se siente consigo misma y en cómo vive su sexualidad.
Y algo importante: menopausia no significa dejar de tener deseo sexual.
Cada mujer vive esta etapa de una forma diferente. Algunas notan muchos cambios y otras apenas perciben diferencias. Por eso es tan importante dejar de tratar estos temas como un tabú y empezar a hablar de ellos con más naturalidad y más información.
Porque la sexualidad femenina también forma parte de la salud.
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